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lunes, 4 de abril de 2011

OCHO COSAS QUE NO PUEDES ESPERAR DE UNA MUJER MALTRATADA

1. No esperes que te llame cada día, ni cada semana, ni nunca… aunque prometa hacerlo.

La mujer maltratada no podrá llamarte, su maltratador la vigila y está atento a cada llamada de teléfono, escuchando y controlando cada uno de sus actos. Aún cuando éste no esté, ella no tendrá libertad de llamarte pues se sentirá humillada y temerá complicar más las cosas, tanto para ella como para ti.

2. No esperes que te conteste a todas tus llamadas… no puede.
Y cuando contesta no es con libertad, cuando te dice “estoy bien” no te dice la verdad, nunca está bien. Cuando tenga voz ilusionada y feliz recuerda que sólo es una tapadera, no es libre. Cuando te hable susurrando por miedo a ser escuchada y no consiga hablarte más de dos minutos (tal vez mientras su maltratador está aseándose) simplemente no tiene otro remedio, bastante hace y arriesga con dedicarte esos segundos y esas pocas palabras.

3. No esperes que la mujer maltratada salga a hacer amistades… o a pasar tiempo contigo.
No puede, aunque seguramente lo intentó muchas veces. No puede porque su maltratador le aísla, cuestionará cualquier detalle de todas y cada una de sus amistades, la seguirá por la calle, y sin palabras recordarle “ten cuidado, yo estoy aquí y en todos lados”. Uno de los poderes del maltratador es su capacidad para aislar, para convertirse en el ser omnipresente.

4. No esperes que la mujer maltratada muestre interés en pasar tiempo contigo.
No debes sentirte herida o herido si crees que ha perdido interés en ti. Esa simple actividad le supondría una confrontación. Debes insistir, si hoy no contestó tu llamada, ni esta semana, ni este último mes… insiste. Ella quiere contar contigo especialmente si te ha confesado su situación. Cuando se esconda de ti sé paciente, recuérdale todas las semanas que estás ahí para ella. Ante su maltratador debe dar la imagen de no tener interés en tu amistad. Es una mujer sin libertad.

5. No esperes que le ponga límites a su maltratador.
Por la propia esencia de su relación ella no puede decir “ya basta“, “fuera de casa“. Ella no está en posición de dialogar, ni mucho menos de exigir, sólo está en posición de someterse. Es una mujer maltratada.

6. No esperes que la mujer maltratada pida ayuda.
La mujer maltratada es una mujer aislada, se siente avergonzada, incomprensiblemente culpable, se siente responsable de lo que ocurre y no ve una solución fácil y a corto plazo.

7. No esperes que sea dueña de lo suyo, ni aún de aquello que le regalas.
La mujer maltratada no es dueña de nada, sólo puede serlo en la teoría, pero no en la práctica. Puede tener muy presente que ella es la que ha comprado la casa, el coche, la televisión, la revista, o lo que sea… puede decirte “es mío, no es suyo”. Reclamar lo suyo sólo supondría mayores problemas para ella. Si le regalas algo asume que será de su maltratador, y con suerte lo compartirá con ella.

8. No esperes que sea feliz cuando esté libre de su maltratador por unos días.
Serán sus mejores días en mucho tiempo, lo disfrutará y deseará que nunca acabe, pero su felicidad no es completa pues sabe que los días pasan y pronto volverá a la situación inicial.

¿Es lógica la forma en la que actúa la mujer maltratada?
No, las formas en las que una mujer maltratada actúa no son lógicas a la luz de quien no está viviendo esa circunstancia. El contexto de la mujer maltratada es ilógico.Vive en otro mundo, con otros principios, con otras “leyes de la gravedad”, otras realidades diferentes a las a quienes no sufren esa situación.

Teléfono de atención a la violencia de género 016 (no deja huella en la factura telefónica)


jueves, 17 de marzo de 2011

A PROPÓSITO DE AVANCES

Cuando en 1987 se creó, por la Fundación Solidaridad Democrática de Asturias, una de las primeras Casas de Acogida para Mujeres Maltratadas y Centro de Asesoramiento en España, en la Comunidad del Principado de Asturias, y tratábamos cada día de poder entrar y salir de las oficinas sin riesgo para nuestras vidas, la casa acogedora era clandestina y cada pocos meses necesitábamos cambiarla de sitio, y los maltratadores acosaban a sus víctimas y a quienes estábamos a su lado, y cuando los responsable policiales aún no tenían perspectiva de género recomendando a las denunciantes volver a su casa y aguantar, y cuando después de muchas reuniones con estos responsables, íbamos ganando en la concienciación sobre la evidencia de los malos tratos, a pesar de la “sentencia de la minifalda”, y cuando veíamos aquella mujer con la cara completamente amoratada porque su marido le había estrellado un televisor, portátil eso sí, en la cabeza, y aquella niña de once años expresándose como una madura prostituta, y aquella compañera trabajadora social invitada a elegir entre un fajo de billetes de mil o una pistola, para que apareciese pronto la esclava encadenada y liberada de un proxeneta de una de nuestras cuencas mineras, cuando todo eso ocurría, parece que fue ayer, no podíamos pensar que no sólo una, sino tres leyes protegen hoy a las mujeres en España y en Asturias:

· Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género

· Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres

· Ley del Principado de Asturias para la Igualdad de Mujeres y Hombres y la erradicación de la Violencia de Género, aprobada el día 11 de marzo de 2011 y publicada en el BOPA nº64 del viernes 18 de marzo de 2011.

Evidentemente, hemos avanzado mucho.

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